«Enseñar es escribir con el corazón de cada uno de nosotros y es dejarnos una huella imborrable.»
Gracias, docente manuelista, por tu paciencia, perseverancia y dedicación por mi enseñanza; por haber aprendido el arte de enseñar y por ejercerlo cada día con verdadero amor. Gracias por dar lo mejor de ti para entregarnos lo que nadie nos puede quitar: lo aprendido, la educación y el conocimiento.
Los verdaderos héroes no tienen capa ni espada: tienen un lápiz, un libro, un computador o un tablero para descubrir el conocimiento.


